En Cantabria

Balance agridulce para los pescadores por las costeras de la caballa y la anchoa

Los pescadores cántabros reconocen que los resultados de las costeras del verdel (caballa) y el bocarte (anchoa) son, por ahora, dispares respecto a 2015 en relación al precio de venta y a la duración de las campañas.

Imagen de archivo de barcos de Cantabria. EFE/Esteban CoboImagen de archivo de barcos de Cantabria. EFE/Esteban Cobo

La flota admite que el balance es “agridulce”.  Una opinión que respalda el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cantabria y patrón mayor de Santoña, Miguel Fernández, quien expresa a EFE la “desilusión” de los buques de bajura por las “limitadas” ganancias obtenidas con el verdel (caballa) en la primera de las campañas más importantes del Cantábrico que, en estos momentos, está dando sus últimos coletazos.
Y es que la pérdida del 15 % del TAC (Total Admisible de Capturas) en esta especie respecto a la temporada pasada, por sanciones de la Comisión Europea, ya auguraba una escasa duración de esta costera.
“Los barcos grandes han tardado 15 días y la flota pequeña en torno a mes y medio en agotar prácticamente la cuota asignada, y eso que se han regulado las cantidades por embarcación para alargar más la campaña”, ha remarcado Martínez.
A esta circunstancia el secretario de la Cofradía de Pescadores de Castro Urdiales, Eustaquio Cuesta, suma la “complejidad” de una costera carente de uniformidad, dado que los barcos han llegado cada jornada a puerto con “irregulares” cantidades de género, entre otros motivos, por los parones de los temporales.

Descargas de caballa o verdel. EFE/ALFREDO ALDAI

Descargas de caballa o verdel. EFE/ALFREDO ALDAI

Pese a la reducción del cupo, las ventas han superado las expectativas respecto a 2015, ya que en la lonja se ha pagado por el verdel una media de 0,80 céntimos el kilo, un 33 % más que en la temporada pasada.
Unas cifras que, según apunta Cuesta a EFE, ayudan a que los cerqueros mantengan el mismo número de tripulantes e incluso “de forma puntual” se haya producido “alguna que otra” contratación extra.

Capturas de bocarte

Respecto a la anchoa -segunda costera característica del Cantábrico aún en marcha-, el patrón mayor de Colindres, José Luis Bustillo, alerta de que, tras un inicio de campaña “muy bueno” por abundancia de género, los cerqueros están desembarcando en la dársena un pescado de “pequeño” tamaño que “no vale para conserva”.
“De 40 a 50 granos -ejemplares- por kilo que se despacha a muy bajo precio, cuando lo adecuado es entre 30 a 40 piezas”, explica a EFE Martínez, al tiempo que recuerda que la flota dispone todavía de unas siete toneladas de cuota “extra” gracias a la ampliación aprobada hace unas semanas por Bruselas.
Este hecho ha originado una “autorregulación” por parte del sector pesquero con el fin de administrar ese remanente hasta la llegada del bocarte de talla óptima, fijando la cuota a un máximo de 4.000 kilos por barco y día, y sin salir a faenar, por ahora, lunes y viernes.
“Esperamos que la anchoa grande empiece a aparecer de nuevo en junio y se venda a buen precio para que se equilibre la temporada con esta especie”, afirma Bustillo, quien ha puntualizado que en los últimos días apenas ha entrado bocarte a puerto.
Mientras tanto la flota de anzuelo se prepara para la costera del bonito, en la tercera cita imprescindible de la temporada, a la espera de que esta especie se acerque desde el archipiélago atlántico de Las Azores a aguas del Cantábrico.

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