AGRICULTURA ACEITE

Una almazara cordobesa ante la presión de la covid en una campaña inminente

La almazara Monteoliva Cordobesa, en la campiña de Andalucía, se prepara para recibir las primeras aceitunas de una campaña inminente, marcada por la amenaza de la covid-19 y la presión de los precios.

play Vista aérea de la almazara Monteoliva Cordobesa. Efeagro/Monteoliva CordobesaVista aérea de la almazara Monteoliva Cordobesa. Efeagro/Monteoliva Cordobesa

En octubre empieza la recogida de la aceituna y en el sur de España, donde el olivar predomina y emplea a cientos de miles de personas, la afrontan con más incertidumbre que otros años por culpa del coronavirus.

La industria procesadora comparte esos miedos, aunque desde que comenzó la pandemia se han puesto en marcha protocolos para prevenir los contagios.

En la almazara de Monteoliva Cordobesa, en el término municipal de Montilla (Córdoba), hace tiempo que se anularon las visitas, los avales de entrega se hacen en formato digital y la oficina de recepción se ha trasladado al exterior para evitar el contacto entre el personal y los agricultores que llevan allí la aceituna.

Almazara Monteoliva Cordobesa en Andalucía. Efeagro/Monteoliva Cordobesa

Almazara Monteoliva Cordobesa en Andalucía. Efeagro/Monteoliva Cordobesa

El presidente de la empresa, Alejandro Royo, explica a Efeagro que su equipo se somete cada tres días a pruebas PCR y cualquier agente externo que trabaje con ellos debe llevar un documento acreditando que su empresa le ha hecho el seguimiento necesario.

Toda precaución es poca, incluso en las zonas rurales, donde hay más espacio para operar.

Evitar el colapso

“La campaña termina en febrero, es muy corta y, si en algún momento se diera algún positivo en alguna almazara, habrá posiblemente que cerrar esa fábrica y la campaña se perdería”, sostiene Royo.

La disponibilidad de mano de obra también puede condicionar los resultados; en esta ocasión habrá más aceituneros nacionales, pero habrá extranjeros que no podrán viajar por la restricciones a terceros países.

“Va a llegar un momento en que todos los agricultores van a querer recoger su cosecha y faltará mano de obra. Al final van a colapsar las almazaras y las orujeras porque todo el mundo va a querer recoger al mismo tiempo y llegará toda la aceituna a la vez”, prevé.

Desde la tolva de descarga hasta el depósito, pasando por las cintas transportadores y el molino, toda instalación tiene una capacidad limitada.

Royo alerta de que, “si de repente llegan todos los remolques y camiones al mismo tiempo para hacer la entrega de aceituna, posiblemente haya colas y esperas que en principio no debería ocurrir”, por lo que están estudiando cómo organizarse para que el proceso sea fluido.

Producción propia

Monteoliva Cordobesa, cuyo origen se remonta a 1870, también comercializa su propia marca de origen de oliva virgen extra.

A la compañía le ha tocado hacer frente a la pandemia en pleno proceso de regeneración, puesto que después de ser un negocio familiar que se traspasaba de padres a hijos, en octubre pasado cambió de dueños y comenzó a estar dirigida por Royo.

“Llegó el momento en el que la renovación generacional necesitaba un impulso mucho más empresarial y actualizado en cuanto a la tecnología”, señala el presidente, quien menciona inversiones en el laboratorio, el control de rendimientos y la trazabilidad.

Su mercado no solo se limita al territorio nacional, después de que en los últimos meses hayan empezado a exportar a China y estén negociando con países de Oriente Medio y Sudamérica.

Actualmente facturan 6 millones de kilos de aceituna, el equivalente a 1,2 millones de kilos de aceite, gracias a la producción de sus terrenos y los de otros agricultores de la zona.

Cuentan con olivares intensivos y superintensivos, de las variedades arbequina, hojiblanca y picual.

Su última iniciativa ha sido enviar una botella de su aceite de oliva virgen extra Paz al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a los dirigentes de los principales partidos porque, asegura, “hoy más que nunca necesitamos paz, empecemos por ponerlo en la mesa”.

Atención a los precios

Al margen de ese llamamiento a la reflexión sobre cómo se están gestionando la pandemia y demás intereses nacionales, el responsable de Monteoliva Cordobesa defiende la calidad del aceite de oliva español en un momento en el que el producto se ve acorralado por la competencia de otros países y los aranceles de Estados Unidos.

Durante el confinamiento la ventas de la marca Paz aumentaron en el sector “gourmet” porque el consumidor “tenía tiempo de buscar ese producto de calidad”, según Royo.

Últimamente el precio del aceite de oliva ha bajado y, ante la perspectiva de una mayor producción esta campaña, “el sector necesita a gritos una ayuda para ese agricultor que en muchos casos no cubre los costes“, como por ejemplo los de las orujeras, que tienen que “subirlos por estar desbordadas”.

Y advierte del impacto: si el agricultor tiene que afrontar más costes de producción y transformación del aceite, el precio se incrementará también para el consumidor final.

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