UE ALIMENTACIÓN

Las alertas por enfermedad animal han servido para reforzar las medidas, según la EFSA

La pandemia ha aumentado el nivel de alerta por el posible impacto de las enfermedades animales transfronterizas, lo que ha facilitado que se adopten medidas de protección para la salud, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

El jefe de la unidad de Sanidad Animal y Vegetal de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Nik Kriz. Efeagro/EFSAEl jefe de la unidad de Sanidad Animal y Vegetal de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Nik Kriz. Efeagro/EFSA

El jefe de Sanidad Animal y Vegetal de la EFSA, Nik Kriz, asegura en una entrevista a Efeagro que, con la covid-19, la población está ahora “más alerta de lo que puede pasar con las enfermedades infecciosas”, por lo que se ha incrementado el nivel de “entendimiento” ante estos problemas.

En una situación así, Kriz destaca que los responsables están “más abiertos” a tomar decisiones para proteger la salud pública como, por ejemplo, reforzando las medidas de bioseguridad.

Enfermedades transfronterizas

“El aspecto transfronterizo de la sanidad animal es tan importante como el lado humano”, afirma, ante enfermedades como las que causan los virus altamente patógenos de la gripe aviar, el de la peste porcina africana o el coronavirus.

Entre el pasado 8 de diciembre y el 23 de febrero, se detectaron un millón de casos de gripe aviar en 25 países europeos, la mayoría de ellos (592) en aves de corral y, más concretamente, en patos en Francia.

No se ha diagnosticado ningún caso de transmisión a personas en la Unión Europea (UE), a diferencia de los siete registrados en Rusia, todos ellos trabajadores de granjas sin apenas síntomas.

Aunque el riesgo para la población general es “muy bajo” y para quienes trabajan con esas aves todavía resulta “bajo”, no se descarta la posibilidad de contagio en esos ambientes, por lo que la EFSA insta a llevar equipos de protección, examinar posibles síntomas y mantener la vigilancia en aves salvajes y domésticas.

Pollos en una granja avícola. Efeagro/Eduardo Abad

“España ha entendido la importancia de la bioseguridad en las granjas avícolas. Hay que reforzarla porque, si uno se relaja, al año siguiente puede haber una nueva incursión y eso es peligroso”, asegura Kriz, que explica que están trabajando con los patrones de migración de las aves para mejorar las predicciones.

También preocupa la peste porcina africana, sobre todo en la frontera oriental de Alemania por los casos en jabalíes, difíciles de identificar.

La enfermedad está actualmente presente en nueve países de la UE (Bélgica, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía), para los que la agencia ha diseñado estrategias de vigilancia con las que determinar si el virus ha dejado de circular en dichas poblaciones.

Coronavirus en animales

Después de que se haya detectado la presencia del nuevo coronavirus en 400 explotaciones de visones de la UE, la EFSA ha recomendado que su detección temprana sea un “objetivo prioritario”.

Dicha producción se ha detenido en algunos países y se mantiene en otros como España, donde Kriz pide una evaluación de los factores de transmisión y medidas reforzadas de bioseguridad ante la posible infección en esas granjas “intensivas” y los riesgos para la salud humana que plantean las nuevas variantes del virus relacionadas con el visón.

Por otra parte, la EFSA sigue sin hallar evidencias de la transmisión del coronavirus por los alimentos, en línea con lo manifestado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Pese a que el virus se ha encontrado en varias superficies como los envases, eso no quiere decir que se transmita por consumir comida, apunta Kriz.

Transparencia en la EFSA

El próximo 27 de marzo entra en vigor una nueva regulación sobre las evaluaciones de riesgo de la EFSA que les obliga a ser “más transparente”, según el responsable.

Precisa que habrá limitaciones en la información que las empresas pueden eliminar por motivos comerciales, de propiedad intelectual o de exclusividad.

La agencia podrá encargar sus propios estudios científicos de verificación y pondrá los análisis a disposición de otros órganos para que se puedan realizar evaluaciones paralelas.

Entre otras novedades, la EFSA podrá comprobar que las compañías que solicitan una autorización remiten todos los estudios notificados, incluidos aquellos que puedan ser desfavorables a sus intereses.

“Es importante que el público lo sepa para asegurar un proceso independiente de evaluación”, sostiene el jefe de Sanidad Animal y Vegetal.

Un centenar de diputados europeos y franceses, de izquierdas y de los Verdes, reclamó en febrero a la EFSA que evalúe el peligroso “efecto acumulativo” de los plaguicidas antes de aprobar su uso, en lugar de analizar “por separado” la toxicidad de sustancias como el glifosato.

Kriz apunta que sus procesos de evaluación cumplen con las normas acordadas por los legisladores europeos (Comisión Europea, países de la UE y Eurocámara).

La legislación sobre pesticidas determina que las evaluaciones científicas de la EFSA deben analizar sustancias activas únicas y no en formulaciones de plaguicidas, cuya seguridad comprueba cada país antes de autorizar su uso, según la agencia.

El organismo continúa, además, trabajando en la evaluación de los riesgos acumulados de los residuos de pesticidas, puesto que algunos pueden tener un impacto mayor en la salud si se combinan.

Para Kriz, la EFSA tiene como prioridad demostrar que la transparencia mejora con la nueva regulación, junto a la importancia de sacar el máximo partido a los datos y de otras cuestiones relacionadas con la sostenibilidad ambiental o el bienestar animal.

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Publicado en: Ganadería
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