GASTRONOMÍA

El proceso creativo de Adrià, al descubierto

Hasta el 1 de marzo, los amantes de la cocina y del proceso creativo pueden descubrir qué hay detrás de los platos de Ferran Adrià en una exposición en la Fundación Telefónica, la mayor muestra dedicada al cocinero.

play Adrià, frente a uno de los paneles de la exposición. Foto: Fernando Maquieira.Adrià, frente a uno de los paneles de la exposición. Foto: Fernando Maquieira.

Mil metros cuadrados destinados a la reflexión del proceso creativo y al legado de ElBulli, el restaurante de Ferran Adrià, que cerró en verano de 2011 para dedicarse íntegramente a la investigación. Es la mayor exposición que se ha hecho dedicada al chef. Un recorrido por los 1.846 platos que se elaboraron en los fogones del restaurante y que Adrià documentó a la perfección. Esto ha permitido crear un legado único que permite no sólo entender lo que hay detrás del universo “bulliniano” sino disponer de esas creaciones en el ámbito gastronómico.

Todo empezó en 1987 cuando Adrià hizo unas prácticas en la Costa Azul. Allí, Jacques Maximin le dijo: “La creatividad no es copiar”. Una frase que marcó al cocinero catalán para siempre, que cambió entonces su forma de cocinar y el lenguaje culinario.

Para Adrià, su “auditoría” del proceso creativo es aplicable a cualquier disciplina

La exposición arranca con los paneles del proceso creativo: gráficos en los que Adrià explica los actores y factores que intervienen a la hora de crear, así como las etapas y el resultado final. Técnicas, utensilios nunca vistos en la cocina -Adrià iba a ferias de otras disciplinas para buscar inspiración y traía a sus fogones herramientas que anteriormente no se habían usado en cocina- o nuevos ingredientes como el “obulato”, una oblea transparente hecha de almidón de patata que en Japón se utiliza para recubrir fármacos.

La influencia de la cocina japonesa en las creaciones de Adrià también es protagonista en esta exposición, en la que podemos encontrar objetos como su última chaquetilla de ElBulli o descifrar códigos como el que establecieron los cocineros para clasificar los alimentos: símbolos dignos de un jeroglífico que solo el equipo de El Bulli podía interpretar.

Los códigos de clasificación de alimentos de El Bulliy su proceso creativo. Foto: Fernando Maquieira.

Los códigos de clasificación de alimentos de El Bulli. Foto: Fernando Maquieira.

Cualquier hallazgo fue documentado por el cocinero de El Bulli, incluso las elaboraciones que fueron descartadas del recetario. Cientos de papeles que forman parte de su archivo y que están ahora a disposición del público, un tesoro para curiosos o quienes quieran inspirarse en su cocina.

Además, 114 dibujos del propio Adrià, en los que reflexiona sobre los orígenes de la cocina hasta la actualidad, que el año pasado estuvieron expuestos en el New York Drawing Center, o, incluso, una de las mesas de El Bulli, que recrea un menú virtual que podemos degustar con imaginación gustativa. Toda una joya para quienes no pudieron disfrutar de El Bulli, para quienes sí estuvieron y quieran recordarlo, o, simplemente, para todo aquel que quiera reflexionar sobre la creatividad, más allá del mundo de la cocina.

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