AGRICULTURA RUMANÍA

La falta de garantías frena la financiación de los bancos para los jóvenes agricultores rumanos

Pedir un crédito bancario para financiar la apertura de una explotación agrícola es el principal problema al que se enfrentan los jóvenes agricultores en Rumanía, especialmente si no hay garantías, según se explica en este reportaje de EURACTIV-Rumanía, socio de EFE.

La falta de garantías frena la financiación de los bancos para los jóvenes agricultores rumanos. EFEAGRO/Shutterstock.La falta de garantías frena la financiación de los bancos para los jóvenes agricultores rumanos. EFEAGRO/Shutterstock.

Mihai Petre sólo tenía 20 años cuando comenzó su proyecto con financiación de la Unión Europea (UE): pero no es un recién llegado en el sector agrícola. Cuando era estudiante de agronomía en Bucarest, ya estaba trabajando en su explotación ganadera familiar, y decidió poner en marcha una granja micológica.

Pero Petre pronto se dio cuenta de que la parte más difícil no era obtener una subvención de 200.000 euros en fondos de la UE.

Por el contrario, asegura que fue más duro lograr financiación bancaria para dar los primeros pasos en su negocio: su juventud era percibida más como un handicap que como una ventaja.

“He tenido muy buenas relaciones con asesores y con las autoridades rumanas, pero, a falta de suficientes recursos, intenté pedir un préstamo. Pero me di cuenta de que ningún banquero me quería financiar debido a mi (joven) edad, y mi falta de historial de crédito”, comentó Petre a EA.ro.

Recientemente el joven agricultor encontró un banco dispuesto a financiarle, después de que su padre brindara determinadas garantías e hipotecara la tierra para instalar la granja micológica.

Pero el proyecto financiado por la UE se retrasó. “Supuestamente iba a estar operativo en seis meses o un año, como mucho, pero el período de implementación se retrasó”, aseguró.

Imagen de la feria en Rumanía. Foto: EFE.

Imagen una feria de ganado en Rumanía. Foto: EFE.

No obstante, dos años después, el proyecto parece estar en su última fase: la producción debería comenzar en esta primavera (2019), y el joven agricultor ya está buscando financiación para una planta de procesado de hortalizas y setas.

Pero el dinero no vendrá del Programa Nacional de Desarrollo Rural (PNDR), tal como llegaron los fondos para la granja micológica, sino probablemente del programa nacional de “start-ups” lanzado por el gobierno de Rumanía para ayudar a las empresas a comenzar su actividad.

Mientras tanto, Petre ya ha puesto sus ojos en la nueva Política Agrícola Común (PAC), ya que los fondos de la actual política rural comunitaria ya casi se han agotado. “El primer proyecto es siempre el más duro, los próximos serán más sencillos. Voy a esperar a los fondos post-2020”, agregó.

La propuesta de la Comisión Europea para la PAC post 2020 ha establecido nueve objetivos, uno de los cuales es la renovación generacional en el campo. El presupuesto de la PAC desempeñará un papel clave para lograr esos objetivos, pero sigue siendo una incógnita cuál será ese nivel presupuestario ya que los Estados miembros siguen debatiendo sus prioridades presupuestarias para el período 2021-2027 (Perspectivas Financieras).

Rumanía debería recibir más de 20.000 millones de euros en el período 2021-2027, pero las autoridades locales no están satisfechas con la propuesta de la Comisión.

Los agricultores en Rumanía no verán una reducción de los pagos directos, pero habrá cada vez menos dinero para el desarrollo rural, que incluye el apoyo a los jóvenes agricultores.

Relevo generacional

La renovación generacional de la agricultura rumana es clave, teniendo en cuenta que más del 40% de los agricultores del país tienen 50 o más años de edad.

En ese sentido, el ministro rumano de Agricultura, Petre Daeam, aseguró en declaraciones a EURACTIV en la primavera del año pasado que “es una prioridad fomentar el relevo generacional en el sector agrícola, y todos los que estamos empleados en el campo nos sentimos muy satisfechos de ver que los jóvenes comienzan a trabajar en el sector”.

Según una reciente encuesta de la Comisión Europea realizada en toda la UE, los recursos financieros no son el principal problema de los jóvenes agricultores, explica Elvira Bakker, jefa de unidad adjunta en la Dirección General de Agricultura (DG AGRI) de la Comisión Europea.

En una intervención en un evento organizado por EURACTIV in Bucarest a fines de 2018, la funcionaria de Bruselas aseguró que hay muchos problemas en numerosos socios debido a la falta de garantías, el acceso a la tierra o el sistema fiscal.

“Por ello, pedimos a cada país que incluya en sus planes presupuestarios nacionales una estrategia para los jóvenes agricultores, y la promoción de una renovación generacional en la agricultura”, agregó.

La pesada losa de la burocracia

Pero lograr acceso a la financiación no es el único problema de los jóvenes agricultores rumanos. “Hay mucha burocracia (…) Para nosotros, que vivimos en pueblos pequeños, es difícil tratar con las autoridades fiscales, comenzar un negocio, registrarse (…) muchos jóvenes que viven en el campo acaban arrojando la toalla”, asegura Culina Apetroae, una joven campesina que recibió una subvención de 30.000 euros de la UE para abrir su granja en el condado de Galati, este de Rumanía.

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