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Las organizaciones croatas luchan por preservar las semillas como un derecho humano básico

Apoyada por su propia producción comercial de semillas, Croacia se ha convertido en uno de los principales países de la Unión Europea (UE) para la producción agrícola orgánica. Pero ahora los agricultores orgánicos temen que la introducción de una nueva Ley de Semillas pueda ponerlo en peligro. Informa EURACTIV Croacia.

La campaña croata 'La semilla es nuestro derecho humano”. Efeagro/Euractiv/CropixLa campaña croata "La semilla es nuestro derecho humano”. Efeagro/Euractiv/Cropix

El proyecto de ley, que se presentó en diciembre, tiene como objetivo simplificar la producción y certificación de semillas, especialmente para las variedades antiguas y autóctonas.

Sin embargo, ha resultado ser algo controvertido, ya que sus detractores advierten de que podría tener consecuencias de gran alcance para la biodiversidad agrícola croata.

Tanto la política alimentaria de referencia en la UE, la llamada estrategia “De la granja a la mesa” (F2F, por sus siglas en inglés), como la estrategia de biodiversidad de la Comisión hablan de la importancia de preservar las semillas y la necesidad de facilitar el acceso de las variedades autóctonas al mercado.

“La Comisión tomará medidas para facilitar el registro de variedades de semillas, incluyendo la agricultura orgánica, y para garantizar un acceso al mercado más fácil para las variedades tradicionales y adaptadas localmente”, reza la estrategia F2F.

Asimismo, bajo el segundo pilar de la Política Agrícola Común (PAC), existe una disposición sobre la “conservación y uso sostenible y desarrollo de los recursos genéticos en la agricultura”.

Banco de semillas en un centro de conservación de la diversidad agrícola. Efeagro/Cristóbal García

Banco de semillas en un centro de conservación de la diversidad agrícola. Efeagro/Cristóbal García

Sin embargo, la ley incluye una serie de elementos problemáticos, según la asociación croata de agricultura sostenible Biovrt, que, en cooperación con la Asociación Croata de Productores Orgánicos (HSEP) y la asociación de granjas familiares croatas “Život”, lanzó una campaña, “La semilla es nuestro derecho humano”, en enero de 2021.

La campaña pide que los productores tengan derecho a seleccionar y cultivar semillas en su propia finca, y hasta ahora ha recibido el apoyo de 135 asociaciones croatas y más de 31.000 ciudadanos.

La presidenta de Biovrt, Silvija Kolar-Fodor señala que la nueva ley afecta directamente a miles de agricultores y alerta que aumentará significativamente el precio de producción y el riesgo de un aumento adicional en el precio de las semillas.

“La producción de semillas de Croacia es insuficiente para satisfacer las necesidades alimentarias. Todo el sistema alimentario de nuestro país depende de las importaciones. En 2019, se importaron semillas por valor de 11,9 millones de dólares (9,9 millones de euros)”, explica Kolar-Fodor.

Una de las cuestiones clave es que la ley pretende introducir el término “semilla de una explotación agrícola” -la semilla de una variedad de planta agrícola producida y destinada a la siembra exclusivamente en la propia finca- y prohibir su venta en el mercado.

La otra controversia está vinculada a la inclusión del artículo 16, que restringe el uso de estas semillas en las explotaciones familiares.

“Este término no existe en ninguna de las directivas de la UE que regulan la producción de semillas”, asegura Kolar-Fodor, que destaca que la Ley de Semillas se aplica exclusivamente al uso comercial y al mercado de semillas.

“El proyecto de ley regula las semillas de las explotaciones agrícolas y al mismo tiempo prohíbe explícitamente su comercialización. Por lo tanto, creemos que se deben eliminar este término y todas las disposiciones que le son aplicables”, enfatiza.

“No hay nuevas restricciones”, según el Ministerio de Agricultura

El Ministerio de Agricultura afirma que la nueva ley no impone nuevas restricciones al sistema de producción y certificación de semillas, sino que simplifica la introducción de variedades antiguas y autóctonas.

Según el Ministerio, el sector de producción de semillas ha crecido un 23 % en los últimos tres años, pero cada año alrededor del 20 % de las semillas son de muy baja calidad, lo que conlleva una disminución de la producción.

“Los rendimientos de semillas sin procesar son menores que los de semillas certificadas y su procesamiento aumenta los rendimientos a casi 3 toneladas”, indica el Ministerio.

Mientras tanto, la Agencia Croata de Agricultura y Alimentación (Hapih) subraya que, al registrar variedades en la Lista Nacional de Variedades, todas las variedades existentes se concentrarán en un solo lugar, facilitando la producción y comercialización de genotipos autóctonos antiguos.

Sin embargo, la secretaria de HSEP, Sunčana Pešak, argumenta que esto es discutible y señala que el artículo 16 establece que los agricultores solo pueden cultivar semillas certificadas para su propio uso siempre que puedan probar su origen.

Maja Žulj Mihaljević, del departamento de Fitomejoramiento de la facultad de Agricultura de Zagreb, sostiene que el artículo 16 es una “idea propia de los legisladores” croatas y no se ha extraído de las directivas de comercialización de la UE.

En ese sentido, las medidas legales relacionadas con el control de semillas para las propias necesidades de los agricultores son más estrictas en Croacia en comparación con otros países de la UE, dice.

Pešak, de HSEP, explica que los productores de otros países de la UE son libres de cultivar semillas sin restricciones para sus propias necesidades y utilizan variedades no registradas.

“Las únicas diferencias dependen de si se pueden intercambiar esas semillas entre sí y en qué condiciones”, apunta.

Por ejemplo, países como Austria, Francia y recientemente Italia han reconocido la importancia de los intercambios entre productores como parte de una “práctica solidaria importante para la conservación y el desarrollo de la agrobiodiversidad”, asegura.

Biljana Borzan, eurodiputada socialdemócrata y ponente para la estrategia F2F, destaca la necesidad de apoyar el desarrollo de las semillas.

“Dado el gran crecimiento de la producción ecológica en Croacia y los planes para un mayor aumento dentro de la estrategia F2F, el Ministerio debería intervenir y tomar medidas para iniciar la producción”, dice Borzan, y advierte de que, sin semillas, “no hay independencia en la producción”. “Pero parece que está ocurriendo lo contrario”, alerta.

El 16 de marzo, la Comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, en nombre de la Comisión, respondió a la pregunta sobre el cumplimiento de las leyes de la UE diciendo que aún no había sido informada sobre la ley croata, por lo que solo podía referirse a la “legislación de la UE sobre comercialización de semillas”.

A petición del Consejo, la Comisión está realizando actualmente un estudio sobre las posibilidades de actualizar la ley de comercialización de semillas.

“Croacia tiene un potencial natural para la agricultura sostenible. Creo que la nueva estrategia europea, el Pacto Verde de la UE, nos permitirá realizar un progreso positivo si adoptamos a tiempo estrategias y planes coherentes”, concluye la experta Žulj Mihaljević.

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