AGRICULTURA ALEMANIA

La falta de infraestructuras y apoyo a las pequeñas explotaciones desalienta a los jóvenes agricultores alemanes

La falta de una infraestructura adecuada en las zonas rurales de Alemania, además de la escasez de apoyo a las pequeñas explotaciones agrícolas germanas son grandes obstáculos para que los jóvenes inviertan en el sector, lo cual en muchos casos les obliga a emigrar a las grandes ciudades en busca de oportunidades, según se refleja en este reportaje de EURACTIV.de, socio de EFE.

La falta de infraestructuras y apoyo a las pequeñas explotaciones desalienta a los jóvenes agricultores alemanes. EFEAGRO/ ShutterstockLa falta de infraestructuras y apoyo a las pequeñas explotaciones desalienta a los jóvenes agricultores alemanes. EFEAGRO/ Shutterstock

“En algunas regiones, por ejemplo en mi (”land” de origen) Schleswig Holstein, la oferta de empleo es muy limitada”, asegura Kathrin Muss, presidenta de la asociación de jóvenes agricultores de Alemania (BDL, por sus siglas en alemán).

“La gente muchas veces no tiene otra opción que marcharse. Y es difícil poner en marcha nuevos proyectos si faltan infraestructuras como la banda ancha, los centros de cuidado de día o los colegios”, explica.

Las pequeñas explotaciones agrícolas en Alemania se enfrentan a tiempos difíciles, lo cual pone a la sostenibilidad del sector contra las cuerdas. Los más críticos sugieren que los cambios estructurales en áreas rurales son un importante problema al cual muchas veces no se le presta suficiente atención en la Política Agrícola Común (PAC).

La así llamada Höfesterben (la “muerte” o desaparición de granjas) se menciona con frecuencia en los medios de prensa alemanes como un asunto en auge, que ha llamado la atención de los legisladores.

El “atlas agrícola” publicado por la Fundación Heinrich Böll en enero pasado fue, en ese sentido, una llamada de atención. En ese documento se hacía un llamamiento a repensar por completo el sistema agrícola europeo, el cual, según la Fundación, en este momento aporta más beneficios a las grandes explotaciones.

La “desaparición” de las granjas no tiene del todo la culpa del radical abandono de las áreas rurales en Alemania. No obstante, la agricultura es un factor importante que contribuye a impulsar la actividad económica, social y cultural.

“Cuando se habla de pérdida de puestos de trabajo, la mayor parte de la gente piensa en la industria o en el sector de servicios. Al sector primario a menudo no se le presta la suficiente atención. A menudo se tiene la impresión de que la pérdida de puestos de trabajo en la agricultura es menos importante, o tiene menos importancia”, explica a EURACTIV-Alemania Hubert Weiger, presidente de la Unión para la Conservación de la Naturaleza y la Biodiversidad en Alemania (NABU).

Los pequeños agricultores se quejan de la falta de apoyo

Hay muchas razones que explican porqué los pequeños agricultores deciden cerrar sus explotaciones. A menudo se debe a un recambio generacional, ya que cada vez menos jóvenes están dispuestos o quieren asumir las riendas de una explotación familiar.

La presidenta del BDL asegura que muchos jóvenes no apuestan por trabajar en el sector agrícola porque “hay mucha incertidumbre en el sector”. “Los parámetros cambian constantemente, las horas de trabajo son largas, no hay un ingreso fijo”, se lamenta Muss.

Foto de archivo de un agricultor cosechando cereal. EFE/Patrick Pleul

Foto de archivo de un agricultor cosechando cereal en Alemania. EFE/Patrick Pleul

Poner en pie una nueva explotación es caro y a menudo hay falta de asistencia financiera inicial. Además, los precios de la tierra están al alza en la UE: por ejemplo, en Bulgaria los precios de la tierra aumentaron un 175% entre 2006 y 2012. Por otra parte, la competencia de precios es tan magra que para muchos agricultores trabajar en el sector ya no merece la pena.

La gravedad del problema queda patente en la respuesta del ministerio federal alemán de alimentación y agricultura a una pregunta presentada por los Verdes en septiembre de 2018. El ministerio germano aseguraba que, desde 1999, cerca del 42% de todas las explotaciones agrícolas germanas se han cerrado, y la cifra de personas empleadas en el sector agrícola se ha reducido en un tercio.

Esto ocurre porque la mayoría son granjas, grandes en relación con el área, que reciben subvenciones de la PAC. En 2013, más de la mitad de las tierras agrícolas cultivables en la UE fue utilizada por sólo el 3,1% de todas las explotaciones agrícolas.

Pocas ayudas económicas para apoyo regional

Para revertir esta tendencia, los analistas aseguran que el segundo pilar de la PAC no sólo debería estar orientado a la protección medioambiental, sino que también debería impulsar la competitividad de las granjas y apoyar las áreas rurales. Cada año, más de 14.000 millones de euros se gastan con ese objetivo en el marco del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

En teoría, los agricultores pueden obtener fondos para formación, renovación de la empresas o apoyo en inversiones gracias a ese fondo, que está con-financiado por los ayuntamientos.

No obstante, con las subvenciones los Estados miembros de la UE tienen la libertad de establecer sus propias prioridades de financiación. Durante la última reforma de la PAC en 2013 se pusieron a disposición fondo adicionales en especial para apoyar a las pequeñas explotaciones agrícolas. Pero muchos gobiernos no inyectaron recursos a ese fondo, según la Fundación Heinrich Böll.

Por ello, Alemania podría enviar hasta un 30% de sus pagos directos nacionales de la PAC a los pequeños agricultores. No obstante, según el “atlas agrícola”, sólo el 7% se destina para ese fin. En total, de los 1.350 millones de euros que recibe Alemania del FEADER, cerca del 16% de ese fondo se utiliza para desarrollo rural, según datos del ministerio federal de alimentación y agricultura.

Al tiempo que se debería reforzar el apoyo a los jóvenes agricultores y para modelos de agricultura sostenible, la Comisión Europea ha propuesto recortes en el segundo pilar. Por ello, hasta el 27% de su presupuesto podría desaparecer.

Weiger aseguró que ya existe un problema estructural en el apoyo del segundo pilar. Muchas regiones ya están fracasando respecto a la co-financiación que se necesita.

“Algunos estados (federados) alemanes lo ven difícil, las autoridades locales en Sajonia o Brandemburgo tienen problemas para recolectar los fondos necesarios”, afirma Weiger.

Al mismo tiempo aseguró que para revitalizar las áreas rurales habría que contar con la solidaridad de la sociedad, y se deberían poner en marcha programas de subvenciones más coordinados, en especial para las pequeñas explotaciones agrícolas. “Actualmente, la UE, los ministerios y los estados (federados) alemanes proporcionan apoyo en paralelo unos a otros”, subrayó.

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