JESÚS ROMÁN PRESIDENTE FUNDACIÓN ALIMENTACIÓN SALUDABLE

“Hay diferencias enormes en los comedores por regiones”

Los comedores escolares no son sitios “para llenarle la tripa al niño”, merecen una nota media de siete y presentan “enormes diferencias” por comunidades autónomas.

play El presidente de la Fundación Alimentación Saludable, Jesús Román. Foto: EFE / Javier Liaño.

El experto en nutrición escolar subraya la importancia de los comedores en la educación de los niños, espacios que han mejorado mucho por la “presión social” y la preocupación “a veces excesiva” por lo que comemos, en un contexto de “profusión enloquecida” de mensajes y de “fake news” sobre alimentación.

Pregunta (P): ¿Qué importancia tienen para la alimentación los comedores escolares?

Repuesta (R) Tiene la trascendencia de ser el lugar donde el niño va cientos de días al año a comer. El niño va al colegio a aprender y una de las partes importantes del aprendizaje tiene que ver con las relaciones sociales, las habilidades psicomotrices como el manejo de cubiertos y a comer bien. El comedor no es un sitio para llenarle la tripa al niño, sino para bien nutrirse y bien educarse desde el punto de vista alimentario.

P: ¿Cómo es la situación actual de los comedores escolares?
R. Se ha progresado mucho. Recuerdo los comedores escolares donde se cruzaban las cacerolas del bar de en frente o el que solo tenía fritos y los niños no probaban las verduras. Han cambiado por la presión social, porque hay una preocupación general sobre lo que comemos, a veces excesiva. Sigue siendo mejorable, porque siempre se puede hacer mejor y porque hay un límite crítico que es el precio. Para ello, hace falta más implicación de las empresas, más preocupación por parte de los ayuntamientos y las Consejerías para que supervisen de verdad y, también, por parte de los colegios y de los padres.

Documental reflejará casos de éxito de comedores escolares ecológicos EFE/ Juan Carlos Cárdenas

Imagen de una bandeja de comida en un comerdor escolar. EFEAGRO/ Juan Carlos Cárdenas

P: En cuanto al límite del precio. ¿Cree que darán sus frutos los cambios en la ley de contratación pública para incluir otros parámetros además del precio en las licitaciones?
R: Ya hay otros parámetros que también se exigen. Incluso hay Comunidades Autónomas con un comité externo que supuestamente vigila que lo que se pone en el pliego de condiciones es lo que se sirve. A veces, la menestra de verdura se transforma en tres guisantes esparcidos. No vale solo lo que pone en la licitación, hay que comprobarlo.

P: ¿Hay homogeneidad entre los comedores escolares por regiones?
R: No tiene nada que ver. Hay comunidades autónomas con muy buena protección sobre los derechos del niño. En otras, la cosa no está tan clara e incluso ni tienen registrados datos básicos como cuántos niños tienen en comedores. No puedes mejorar lo que no conoces. Hay unas enormes diferencias. Si hay divergencias de entre tres y seis euros y pico por menú, evidentemente no van a comer lo mismo.

P: En una escala del 1 al 10, ¿Qué nota le pondría a la situación general?
R: Me quedo en un siete. Los hay excelentes, entre los concertados, privados y públicos. Y lo hay muy deficientes, afortunadamente, cada vez menos.

P: ¿Qué tiene que contener el menú escolar?
R: Tiene que tener lo mismo que tendría en tu casa: de todo. Que no es lo mismo que todo lo que quiere el niño. Tiene que comer un perfil basado en la Dieta Mediterránea, con abundancia de frutas y verduras o legumbres, y con una cantidad adaptada al momento del día, donde todavía queda actividad física. Los padres tienen que adaptar y equilibrar la cena y el desayuno.

P: ¿Qué papel juegan los productos cárnicos?
R : Los productos cárnicos son unos alimentos básicos y esenciales, tienen que predominar los que tienen menos grasa y que los derivados sean minoritarios. Tienen un papel importante por ser una fuente de proteína, de vitaminas del tipo B y -otro detalle importante- a los niños les gusta. No hay problema en que estén, pero que no estén todos los días. Tampoco podrían estar las lentejas todos los días.

Imagen de la entrevista. Foto: Efe / Javier Liaño.

Imagen de la entrevista. Foto: Efe / Javier Liaño.

P: ¿Qué se puede hacer cuando al niño no le gusta la comida del comedor?
R: Es más fácil que se coman lo que ponen en el colegio que en casa porque hay un factor, el grupo, que les ayuda. Incluso comerá antes para evitar ser el último y salir a jugar. A menudo no les gusta lo que le ponen porque no lo han probado antes en casa o por un problema de “manos”: el rancho no le gusta a nadie.

P: En un contexto de incremento de la obesidad y el sobrepeso entre la población infantil. ¿Qué se puede hacer para frenar todo esto?
R: Puedo recopilar titulares con cifras alarmantes desde los 90, por lo que cabe preguntarse sobre qué se ha hecho desde entonces. Es un tema que nos preocupa mucho, pero nos ocupa poco como instituciones. Hay una falta de objetivo, de interés, de programa. Cada vez hay más gente que no sabe comer, ni cocinar, ni comprar. Todo el mundo está concienciado, ve programas de cocina, pero luego miras la cesta en el súper y se ven otras cosas.

P: Sin embargo, la información sobre alimentación es masiva.
R: Hay una profusión enloquecida de mensajes sobre alimentación, todo el mundo parece que puede hablar de esto. A lo que se une que hay mucha gente que no sabe del tema y no tiene mucho tiempo y a quienes le llegan mensajes absurdos sobre el desayuno, la carne, el gluten o el veganismo.

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