Francisco Javier Díaz González PTE. ASOC. VALORIZACIÓN ENERGÉTICA BIOMASA

“La biomasa genera empleo, industria y valor añadido”

Utilizar la biomasa de los campos españoles no sólo conlleva una reducción del riesgo de incendios forestales, sino la posibilidad de producir con ella electricidad y energía térmica. Pero al margen de los evidentes beneficios medioambientales, para el presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), Francisco Javier Díaz González, el aprovechamiento de la biomasa posibilita el desarrollo del tejido industrial, genera empleo y consigue que agricultores y  transformadores se beneficien.

El presidente de Avebiom, Francisco Javier Díaz González. Foto cedida por la asociación.

Pregunta (P).- ¿Cuáles es la ‘fotografía’ actual de la biomasa y su uso en España?

Respuesta (R).- Es una pregunta difícil de responder. Hay muchos tipos de biomasa, aunque la de origen forestal es la que más se utiliza. España cuenta, en estos momentos, con unas existencias de más de 1.000 millones de metros cúbicos de biomasa forestal. O lo que es lo mismo, unos 1.000 millones de t de madera en verde. Nuestros montes crecen a razón de 50 millones de metros cúbicos anuales, y esa sería nuestra biomasa disponible. Por otra parte, si nos referimos a la biomasa agrícola, tanto la leñosa -restos de poda procedentes de olivos, árboles frutales, viñedos…- como la herbácea -básicamente, la paja del cereal-, estaríamos hablando de entre 30 y 40 millones de toneladas disponibles al año. Se estima que producimos alrededor de 90 millones de toneladas de biomasa al año; 6 o 7 millones se usan para producir energía eléctrica y apenas entre 1,5 y 2 millones de toneladas de biomasa forestal para producir energía térmica. Es decir, empleamos unos 9 millones de toneladas, apenas un 10 % del total disponible.

P.- ¿Cómo se traduciría en términos tangibles su uso energético?

R.- Los usos principales de la biomasa forestal y agrícola son las generación eléctrica y térmica. La mayor parte, en torno a un 80 %, se utiliza para producir energía eléctrica y el 20 % restante, a térmica. Aunque el sector está cambiando muy deprisa y la energía térmica está ganando cada vez más terreno. En términos reales, si estimamos que un hogar medio tiene contratados 3 kilovatios podríamos estar dando energía eléctrica a más de un millón de viviendas al año. En cuanto a la térmica, la biomasa está actualmente dando servicio a una superficie edificada de alrededor de 600 mil metros cuadrados.

P.- ¿Qué volumen de negocio genera el sector de la biomasa en España?

R.- Por encima de los 4.500 millones de euros y en torno a 15.000 puestos de trabajo. Los beneficios que producen los distintos tipos de biomasa son muy similares. Puede haber una diferencia de precios máxima de un 20 %, porque unos no han experimentado ningún tipo de transformación y otros sí. Por lo tanto, la diferencia radica en los costes de producción, no en el valor en sí de cada tipo de biomasa.

P.- ¿Qué costes conlleva para el productor de biomasa retirarla de sus explotaciones?

R.- Agricultores como los olivareros, por ejemplo, cada vez tienen más difícil quemar en el campo la biomasa que generan porque existen restricciones medioambientales que lo impiden. Y tampoco pueden abandonar esa biomasa, aunque sea triturada, en los márgenes de los cultivos, ya que se puede desencadenar la aparición de plagas. La opción que les queda entonces es recogerla y, aunque es verdad que eso implica unos costes, el agricultor no solo los tiene cubiertos, sino que se le está pagando un poquito más cuando vende esa biomasa.

P.- ¿De qué manera está legislada la producción de biomasa?

R.- La biomasa para generación eléctrica está sujeta a la legislación de energías renovables, mientras que la de uso térmico no cuenta con una legislación específica. Es la misma que para el resto de combustibles.

P.- ¿Se está incentivando desde las autoridades su uso?

R.- En estos momentos se está promoviendo la producción de energía térmica a partir de biomasa. Es decir, se anima a sustituir calderas de combustibles fósiles por calderas de biomasa. Para ello, el Ministerio de Industria, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), está ofreciendo un tipo de financiación con unos intereses muy bajos. Después, hay comunidades autónomas que están ayudando con subvenciones a la sustitución de calderas de gas, gasóleo o carbón por las de biomasa.

P.- ¿Qué beneficios medioambientales proporciona su empleo?

R.- Si la usamos, retiramos combustible de los montes y tierras de cultivo y reducimos la posibilidad de incendios o, al menos, provocamos que se desarrollen de otra manera. Además, la quema de biomasa para producir energía eléctrica tiene un comportamiento neutro en cuanto a emisiones de CO2: el CO2 que se libera con la quema es el mismo que la planta asimiló durante su crecimiento a través de la fotosíntesis. Sin embargo, el argumento que para mí tiene más peso es que se trata de un combustible nacional, que deja el empleo, la industria y el valor añadido aquí. Nos hace tener más soberanía energética porque la biomasa viene de nuestro entorno, no de terceros países.

EFEfood

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