Fermín, una pequeña fábrica que lucha por dar a conocer el ibérico en EE.UU.

Una humilde empresa localizada en el pequeño pueblo salmantino de La Alberca ha sido la pionera en dar a conocer el embutido ibérico español en Estados Unidos.

El presidente de Embutidos Fermín, Santiago Martín, rodeado de jamones. Fotografía cedida por el grupo Fermín.

La compañía se llama Fermín, cuenta con 64 empleados y comercializa entre los estadounidenses más del 80 % de lo que produce, convertido en el “core” de su todavía modesta actividad -su facturación ronda los ocho millones de euros anuales- prácticamente por casualidad.

Creemos que el ibérico es más conocido (en el extranjero) de lo que es en realidad“, explica en una entrevista con Efeagro su presidente, Santiago Martín, hijo del fundador de la firma y quien junto a su hermana y el resto del equipo directivo supo ver la oportunidad que suponía el país norteamericano ya a mediados de los noventa.

La “aventura“, tal y como él mismo la define, arranca en 1992 con la llegada a la firma de una segunda generación familiar a la que se le ocurrió fijarse en la exportación cuando casi nadie más lo hacía.

La construcción de una nueva planta en 1995 ya se realizó con la idea de estar adaptada a la exigente normativa estadounidense, aunque hasta 2005 no recibió el pertinente permiso para poder empezar a trabajar.

Complejo y largo proceso

“En nuestro caso tardamos tanto porque no había acuerdos bilaterales entre los dos países en materia cárnica. Nadie más estaba entonces intentando conseguir la autorización y nosotros somos muy pequeños, por lo que no había presión hacia las autoridades”, argumenta.

Esa soledad también le acompañó en el duro proceso que supone entrar en un mercado como el de Estados Unidos, donde Martín pensaba que el embutido ibérico -al menos el jamón- sería un producto conocido por el consumidor. Pero se equivocaba.

“Después de recibir la autorización, tienes que empezar a producir, y como nuestros productos deben pasar un tiempo de curación, no llevamos jamón a EE.UU. hasta 2007. Después está el etiquetado, que tiene que ser aprobado por Washington. Y luego, el último paso es llegar allí y venderlo”, enumera.

Faltaba lo más difícil, de acuerdo con su experiencia: la promoción y comercialización. “Es en la fase en la que estamos, porque es un producto caro y poco conocido. Y ser una empresa pequeña y con escasos recursos económicos nos perjudica“, asegura.

Instalaciones de la empresa Embutidos Fermín, en La Alberca (Salamanca). Fotografía cedida por la compañía.

Instalaciones de la empresa Embutidos Fermín, en La Alberca (Salamanca). Fotografía cedida por la compañía.

Pese a haber disfrutado del monopolio de la venta de ibérico al país norteamericano durante casi siete años -ahora ya son una decena las empresas del sector autorizadas a vender allí-, todavía le queda camino por recorrer.

No obstante, cuenta con la ayuda del prestigioso cocinero español José Andrés, quien entró en calidad de socio en la filial montada en EE.UU., a lo que se suma la promoción indirecta realizada por actrices, cantantes, filántropos y políticos que ya han probado su jamón.

Desde el presidente del país, Barack Obama, hasta el creador de Microsoft, Bill Gates, pasando más recientemente por artistas de la talla de Salma Hayek o Alejandro Sanz, que han solicitado la presencia de un cortador de jamón para algunas de sus fiestas.

El reto pasa ahora por aumentar el volumen de ventas para recuperar la fuerte inversión realizada, un objetivo que Martín ve alcanzable a un plazo de entre tres y cinco años.

Para conseguirlo cuenta con la ayuda de los galardones Sofi, una especie de premios Oscar de la alimentación que ya han recibido en cuatro ocasiones por su jamón, su paletilla y, en su última edición, su chorizo ibérico picante.

Su caballo de batalla continúa siendo la promoción, que requiere “mucha inversión” y donde echa de menos un mayor apoyo público.

(No Ratings Yet)
Loading...