Carlos Barón DIRECTOR GENERAL DE TRADECO

“La alimentación es una categoría imparable en China”

China ofrece crecientes oportunidades a las compañías españolas que operan en el sector agroalimentario, una categoría “imparable”, de acuerdo con Carlos Barón, que dirige la consultora Tradeco y asesora para este mercado a Aceites del Sur, Joselito, Carmencita, Helios, Ibercacao o Inés Rosales, entre otras.

Carlos Barón, en una feria alimentaria. Foto cedida por Tradeco

El fundador y director general de Tradeco, Carlos Barón, explica las claves sobre cómo derribar las fronteras en China y sus dificultades normativas y legislativas.

Discípulo de Marcelo Muñoz -el decano de los empresarios españoles en China, que apostó por este país cuando nadie más lo hacía- Barón es uno de los mayores expertos en ese mercado asiático.

Barón, con clientes chinos en la feria CBME. Foto: Tradeco

Barón, con clientes chinos en la feria CBME. Foto: Tradeco

Según explica Barón, que lleva dos décadas trabajando con este mercado, Tradeco arrancó como una consultora generalista, pero hace cinco años decidieron especializarse en el sector agroalimentario, para responder a las crecientes oportunidades de negocio.

Tradeco ayuda también a empresas agroalimentarias líderes como Arruabarrena, Galletas Asinez o Sánchez Cano (Golosinas “Fini”) a encontrar los mejores clientes y distribuidores en China.

Este emprendedor español resalta que la evolución del mercado en los últimos cinco o seis años “ha sido espectacular” y “se ha notado en prácticamente todos los sectores”.

Dulces y galletas

Entre las líneas que han tenido mayor éxito destacan dulces, galletas, gominolas, snacks salados y otros productos “de impulso”.

En su opinión, la desaceleración de la economía China y la crisis bursátil han afectado más a las ventas de productos de lujo o calzado y quizás a algunos vinos de alta gama, pero no así a la mayoría de los productos agroalimentarios españoles, que se comportan bien.

Indica que las empresas agroalimentarias “de éxito” hablan de crecimientos en ventas del 20 ó 30 % anual, mientras otras “menos organizadas” experimentan subidas más modestas, del 10 %, pero “todo el mundo está contento” y “creo que la alimentación es una categoría imparable” y tendrá una “positiva evolución para los próximos años”.

El empresario no sólo detecta nichos de negocio con alimentos clásicos en la exportación a China como el vino, los aceites o los derivados del cerdo, sino que habla de nuevos segmentos emergentes.

Frutas

“En las ferias, se echan en falta más productos, más variedad”, por lo que “España tiene mucho que decir” en ámbitos poco explorados. Entre ellos, los cítricos o las frutas.

Añade que los importadores chinos también están muy interesados en los congelados -tanto pescados y mariscos como el resto- por “eficiencia” y el “ahorro de costes” que aportan, aunque es consciente de que hay frenos a esta actividad como la precariedad en la cadena de frío en ciudades chinas menores y también la legislación, que es muy exigente en aspectos como la caducidad o los ingredientes.

Quinta gama

La “quinta gama”, es decir, soluciones finales o listas para consumir, también podría crecer mucho en China durante los próximos dos o tres años, aunque de momento no se ha desarrollado el mercado por las trabas en la legislación del país sobre los aditivos.

En los próximos años -augura Barón-, China podría situarse entre los cinco primeros mercados de exportación para España, aunque considera difícil que supere a Francia, Italia o Alemania.

Dificultades normativas y culturales

El director general reconoce, asimismo, que el sector agroalimentario español se enfrenta en China a diferencias culturales y gastronómicas relevantes.

Recuerda, por ejemplo, que exportar algunos alimentos españoles a China puede llegar a ser tan difícil como intentar introducir el aceite de cacahuete de ese país asiático en España.

También apunta que hay muchas limitaciones técnicas y sanitarias para la exportación de alimentos como ciertas frutas y cárnicos hasta el punto de que algunos de ellos están incluso “vetados”.

Complicaciones añadidas que hacen que muchos exportadores europeos desistan de penetrar en el gigante asiático.

El valor de venta de los productos cuya distribución en China asesora Tradeco -la mayoría de ellos alimentarios, aunque también figuran pieles de oveja o cabrito, entre otros- ascendieron el último año a 9 millones de euros, según datos de esta compañía. EFEAGRO

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