Joan Picazos Director general de Biocop

“En alimentación, lo más barato no es lo más conveniente”

Joan Picazos, director general de Biocop, empresa pionera en la elaboración y venta de alimentos ecológicos, reflexiona sobre la necesidad de recuperar la cultura del alimento y colaborar en la regeneración de la alimentación, una de sus señas de identidad desde hace ya 40 años.

El director general de Biocop, Joan Picazos. Foto: Cedida por Biocop

Recuperar la cultura del alimento y la necesidad de pagar un precio justo son objetivos de Biocop, empresa pionera en la elaboración y venta de alimentos ecológicos, porque “en alimentación, lo más barato no es lo más conveniente”, asegura a Efeagro su director general, Joan Picazos.

Biocop surgió en 1976 por iniciativa de un grupo de personas decididas a colaborar en la regeneración de la alimentación y hoy su “seña de identidad no es solo comercializar alimentos u otros productos ecológicos certificados, sino que, además, cumplan con unos requisitos nutricionales”, subraya.

En el 40 aniversario de la compañía, Picazos, uno de sus fundadores, reflexiona sobre la conveniencia de que los consumidores tomen conciencia de la forma en la que se ha cultivado un alimento y el proceso de elaboración al que ha sido sometido.

Biocop no fue un proyecto empresarial al uso.

Para que todos los eslabones de una cadena preocupada por la calidad medioambiental y nutricional de un producto puedan vivir dignamente y mantener un medio rural vivo es preciso pagar un “precio justo” por los alimentos, recalca Picazos; de ahí que Biocop no fuera un “proyecto empresarial al uso”.

Surgió con un compromiso claro de ayudar en la selección y recuperación de variedades que se estaban perdiendo y de apoyar a los pequeños productores que, por sus modos de producción, mantenían la biodiversidad alimentaria.

Esa materia prima después se somete a un mínimo proceso de elaboración para que mantenga toda la calidad nutricional de los alimentos y eso solo es posible, apostilla, “con alimentos sometidos al mínimo tratamiento industrial y sin aditivos artificiales”.

Alimentación muy barata, alimentos de menos calidad

“Los aditivos que se utilizan en alimentación… la mayoría no se usan por necesidades técnicas, sino económicas, para hacer productos más baratos. Y, en alimentación, muchas veces, eso quiere decir: alimentos de menos calidad“.

“Nos proponemos ser punta de lanza y llamar la atención sobre la necesidad de que los alimentos, además de bio, cumplan una calidad.”

La pasta elaborada con trigo integral frente a la “pasta blanca, hecha con un trigo bastante desnaturalizado debido al proceso industrial al que se le ha sometido y que ha perdido gran parte de los nutrientes” se encontraba entre esos primeros 15 productos comercializados por Biocop que hoy ya ascienden a 750 referencias.

Descartar el azúcar refinado, los edulcorantes o buscar aceites y grasas de calidad -“desechamos los hidrogenados incluso antes de que la normativa lo recomendara”- son algunas de sus máximas, porque “nos proponemos ser punta de lanza y llamar la atención sobre la necesidad de que los alimentos, además de bio, cumplan una calidad”.

Por ejemplo, lo “más nutritivo” es hacer “solo un zumo de fruta, sin quitarle, ni añadirle nada, pero cuando industrializas el proceso, concentras la pulpa, añades agua y edulcorantes… “no obtienes un zumo de calidad”.

Biocop surgió en 1976 por iniciativa de un grupo de personas decididas a regenerar la alimentación. Foto: Cedida por Biocop

Biocop surgió en 1976 por iniciativa de un grupo de personas decididas a regenerar la alimentación. Foto: Cedida por Biocop

Además, de la apuesta medioambiental y nutricional en los alimentos que comercializa Biocop, Picazos resalta que “añadimos el componente social” para que todos los eslabones de la cadena (agricultor, jornalero, elaborador…) cobren un precio justo por su trabajo”. Precisa que lograr un producto de máxima calidad, con la mayor parte de sus componentes nutricionales, y que todos los participantes en la cadena reciban un salario justo solo se puede conseguir hasta ciertos volúmenes.

Entiende que los centros de producción y transformación tienen que tener escala humana, de esta forma no es preciso “desnaturalizar las producciones, ni añadir coadyuvantes tecnológicos” a los alimentos.
Por eso, sus principales proveedores son productores de la zona.

“No todo vale” en alimentación

En este sentido, sentencia que “no todo vale” y, en alimentación, “lo más barato no es lo más conveniente” cuando es a costa de “cargarse al agricultor y al ganadero”, cuya labor defiende como ejes de un medio rural vivo.

Insiste en que hay que desmitificar el concepto de que el alimento cuanto más barato, mejor, y que es preciso que los consumidores se conciencien de que hay que pagar un precio justo para que los productores puedan vivir dignamente del trabajo de la tierra.

Aboga por desmitificar el concepto de que el alimento cuanto más barato, mejor

Respecto a los precios, hace hincapié en que cuando se paga por un alimento hay que tener en cuenta muchas variables: medio ambiente, calidad, contenido en nutrientes… y que las personas que han intervenido en su producción y elaboración cobren un salario digno.

Eso requiere un cambio, en el que Biocop sigue trabajando, y del que Picazos se muestra esperanzador, ya que el consumo de alimentos ecológicos -a pesar de ser aún bajo comparado con grandes consumidores como Dinamarca, Francia o Alemania- aumenta año tras año en España, incluso en años de crisis.
Síntoma de ello, apunta, es la proliferación de pequeñas tiendas de venta de productos ecológicos y locales, pero también de supermercados ecológicos.

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