La crisis cambió las vacaciones del 80% de los españoles en 2012

Así se desprende de la quinta edición de la “Radiografía del Viajero Rural” realizada por el portal especializado Toprural, un informe centrado en analizar el segmento del turismo rural desde el punto de vista de viajero, al que ha tenido acceso Efeagro.

De este estudio se desprende que ha aumentado un 15 % del número de españoles que han variado sus costumbres vacacionales por la crisis en los últimos dos años, ya que en el último estudio similar realizado por Toprural en septiembre de 2010 sólo el 67 % de los encuestados habían cambiado sus tendencias vacacionales.

El responsable de comunicación de esta firma, Joseba Cortázar, ha precisado a Efeagro que el 28 % reconoce que ha disminuido el número de días de viaje por vacaciones, el 22 % ha buscado un alojamiento más barato, el 16 % ha reducido el gasto de actividades complementarias y el 8,7 % se ha quedado en un destino más cercano.

Por lo que se refiere al sector del turismo rural, el 57 % de los encuestados afirma que se ha alojado en un hotel o casa rural en los últimos doce meses.

Los que no lo han hecho, aluden a cuestiones económicas principalmente (37,3 %), mientras que el 26 % prefiere otro tipo de turismo, el 18,5 % cree que es caro y el 18,3 % usa su propia vivienda vacacional.

No obstante, el 92,7 % de los encuestados que no han practicado turismo rural se plantea hacerlo en el futuro, para lo cual demanda un mejor precio (50,6 %) y ofertas especiales (47,1 %).

Este dato “indica una vez más la importancia del precio como determinante y, de manera creciente, que los viajeros esperan ofertas específicas”, ha recalcado Cortázar.

A pesar de las dificultades económicas, el 45 % de los viajeros que sí habían realizado turismo rural en los últimos doce meses ha afirmado haber mantenido sus escapadas, frente al 35 % que las ha disminuido y el 19 % que las ha aumentado.

Tres de cada cuatro viajeros rurales achaca a la crisis económica la reducción de sus escapadas y de la estancia media de sus escapadas, cuya media se sitúa ahora en dos salidas al año de dos noches de duración.

Los usuarios del turismo rural prefieren las escapadas de fin de semana (73 %), seguidos de los puentes (46 %), mientras que uno de cada cuatro encuestados eligen esta opción de alojamiento durante sus vacaciones estivales.

La pareja gana fuerza como acompañamiento más habitual para las escapadas, ya que es la opción mayoritaria para el 60 %, frente al 31 % que viaja mayoritariamente con amigos.

A la hora de elegir su alojamiento, el precio es el factor determinante para el 76 % de los clientes, aunque el entorno (52,1 %) y las características del alojamientos (49,6 %) también se encuentran entre las variables más importantes.

Por regla general, en concreto, para el 64 % de los encuestados las tarifas de hoteles y casas rurales son baratas y, según el estudio, el gasto medio por persona y noche se ha situado en 59 euros, frente a los 41 euros del estudio anterior.

Esta cifra refleja, según Cortázar, que hay una percepción de “que están gastando más en el alojamiento que hace dos años, algo que no es real”, porque según el Observatorio de precios, las tarifas han bajado un 4 %.

“Bajar los precios es peligroso”, ha apuntado Cortázar y tiene “una doble cara”, porque se atrae demanda a corto plazo, pero se pierde rentabilidad a medio plazo y, además, “puede suponer una caída en los servicios o en la calidad de los mismos” y es cuando “surgen los malos entendidos y las experiencias negativas”.

Para buscar y elegir su alojamiento rural, una gran mayoría de los viajeros, el 83,79 %, lo busca a través de Internet, aunque también se siguen las recomendaciones de los amigos (44,6 %) y guías de turismo rural (25 %).

Para realizar la reserva, Internet sigue ganando peso y hasta seis de cada diez usuarios demandan este medio, una cifra que aumenta y a la que “los propietarios y los portales tenemos que dar respuesta”, ha añadido Cortázar.

De esta manera, además, se puede dar solución a la creciente demanda de turistas extranjeros y las barreras idiomáticas, ha indicado.

Los destinos se eligen fundamentalmente por la naturaleza y el entorno y la recomendación de los amigos, mientras que las actividades favoritas del viajero rural es el senderismo, la gastronomía y la fotografía.

Una vez que han llegado al destino, el propietario se convierte en un “personaje clave” y deberían “rentabilizar este papel” funcionando como una oficina de turismo que “en muchos pueblos no hay”, con información básica sobre rutas y lugares de interés, que son las cuestiones más demandadas.

Turismo rural

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