RESTAURACIÓN Y CULTURA

Bares, qué lugares…

En Madrid hay unos quince mil bares donde se toman cafés, cervezas, tapas y copas, se ríe, se discute… En este universo localiza Álex de la Iglesia su película “El bar” que tiene como compañero de barra un libro homónimo sobre establecimientos míticos de la capital.

Portada del libro 'El Bar'. Foto: Efefood / cedia por la editorial.Portada del libro "El Bar". Foto: Efefood / cedia por la editorial.

 “Bares, qué lugares”, como decía Gabinete Caligari. Para confeccionar este libro, que prologa el mismo Álex de la Iglesia, primero hubo que seleccionar los 45 establecimientos que reseña; “lo hice buscando los bares que tiene algo que contar, por esconder en sus paredes parte de la historia de Madrid”, explica a Efeagro el autor, Mario Suárez.

Restaurantes centenarios como “Casa Labra” o “Lhardy”; bodegas como “La Ardosa” o “El Maño”; lugares de copas como “El Penta”, “La Vía Láctea” o “Siroco”, y míticos bares de cócteles como “Museo Chicote” o “Toni2” son algunos ejemplos de este homenaje a los bares de Madrid de la mano del mundo de la farándula del cine.

Vista de la fachada del restaurante Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. Efe/ J.Benet

Vista de la fachada del restaurante Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo de Madrid. Efe/ J.Benet

Los bares de los actores

En la publicación, con una cuidada edición fotográfica e imágenes inéditas de los establecimientos, colaboran actores como Mario Casas, Secun de la Rosa, Terele Pávez, Carmen Machi o Blanca Suárez, quienes comparten sus anécdotas y sus bares favoritos.  Carmen Machi, por ejemplo, asegura que ha pasado y sigue pasando noches inolvidables en el piano bar Toni 2, con “noches de vodkas y risas”, mientras Mario Casas confiesa que preparaba sus pruebas en “La Taberna de Moncloa”, un lugar que convirtió en su amuleto cuando llegó, hace doce años, a “su nuevo mundo: Madrid”.

Y aunque el anecdotario de los bares de Madrid podría dar para una enciclopedia, el autor destaca algunas de las recogidas en el libro. El bocadillo de calamares que todo un presidente de Estados Unidos como Bill Clinton se comió en El Brillante Atocha, o los chatos de vino que el rey Alfonso XIII tomaba en “El Anciano Rey de los Vinos”.

Bocadillo calamares, un clásico de muchos bares de Madrid. Foto: EFE / Paolo Escolar.

Bocadillo calamares, un clásico de muchos bares de Madrid. Foto: EFE / Paolo Escolar.

La vida crápula y la “Movida Madrileña” no se entendería sin algunos de los locales que forman parte de esta lista, como “El Siroco” o “El Costelo”, “muy relacionados con el nacimiento de bandas como Los Rodríguez, señala. Ante la pregunta sobre cuáles son las mejores zonas de bares de Madrid, la respuesta de Mario Suárez se resume en “a ambos lados de la Gran Vía”, esto es, Malasaña y el eje Lavapiés-Huertas.

Una ruta de bares

Y para llevar esa teoría a la práctica, plantea una ruta de un día que comience con un vermú en “La Ardosa”, siga con un chato en “El Anciano Rey de los Vinos”, “maride” una bebida con las croquetas de “Casa Julio” y se remate con una copa tranquila vespertina en “Richelieu”.

Fachada del mítico Penta. Foto: EFE /Kiko Huesca.

Fachada del mítico Penta. Foto: EFE /Kiko Huesca.

Ya en turno de noche, vinos y tapas en “Casa Alberto” y llegar a Bodegas Alfaros, donde a partir de la media noche se puede cambiar de las cañas a las copas en un ambiente “animadísimo”, que se puede continuar en “Costelo” y finiquitar a pie del piano-bar “Toni 2”.

Bares vs franquicias

En cuanto al futuro de estos establecimientos, que conviven en la actualidad con la explosión de las franquicias de restauración de todo tipo, Suárez se muestra confiado, “no están en peligro”.

“Si hay algo que tiene Madrid que debería ser Patrimonio es su vida social, el madrileño vive en la calle, en los bares, y es así como tiene que seguir siendo”, subraya. También recuerda que el fenómeno de las franquicias, tal y como cuenta en el libro, es antigua y cita como ejemplo que “Bodegas El Maño” llegó a tener nueve establecimientos y que “la propia Ardosa también es un franquicia”.

Y es que los bares, esos lugares “tan gratos para conversar”, como dice la mítica canción, son un punto de encuentro para amigos, desconocidos, familias, compañeros de trabajo e incluso para aquellos que no quieren encontrarse y se aplazan con un “nos vemos en los bares”.

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Publicado en: Gastronomía

Twitter: efeagro

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