EL PRODUCTO SE VUELCA EN LA EXPORTACIÓN
Rusia y Filipinas "se beben" el brandy español
Copa de brandy. EFEAGRO/ Archivo.
Así lo ha explicado el secretario del Consejo Regulador del Brandy de Jerez, César Saldaña, quien ha subrayado el buen comportamiento de las ventas exteriores en países emergentes frente a la atonía del consumo nacional y otros destinos tradicionales del "primer mundo".
Actualmente esta industria destina dos tercios de su producción al mercado nacional y un tercio a la exportación, con un peso cada vez mayor de Rusia, China y Latinoamérica, sobre todo México.
En 2010, el brandy -la bebida espirituosa española más exportada- vendió 60 millones de botellas, entre 37 y 38 millones en el mercado nacional y, el resto, en 70 países de los cinco continentes.
Durante el pasado ejercicio, las ventas del sector crecieron un 1 % respecto a 2009, pese a la caída general del consumo para este tipo de bebidas, aunque 2011 "está teniendo una evolución más negativa".
Esperan cerrar 2011, por tanto, con una caída respecto al año anterior, que se verá en parte compensada por el auge de la exportación a países emergentes, aunque el balance final dependerá de cómo se comporte el último trimestre del año, que concentra el 40 % de la facturación de las empresas del brandy.
En Asia, a los rápidos crecimientos obtenidos hace cuatro o cinco años, ha seguido una fase de estabilización, si bien las perspectivas son muy positivas a nivel general, especialmente en China y, sobre todo, en Filipinas donde "nos jugamos bastante".
Esta última economía "crece enormemente" y el brandy español elaborado en Jerez se ha convertido en la primera espirituosa de importación y tiene aún recorrido ante la progresiva eliminación de trabas proteccionistas.
En concreto, el sector ha logrado que un panel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) "resuelva favorablemente a nuestros intereses" y obligará en poco tiempo a Filipinas a flexibilizar su régimen fiscal, que ahora multiplica los impuestos al brandy español hasta 40 veces respecto a la oferta de las producciones locales.
Actualmente los filipinos "se beben" unos 6 millones de litros de este espirituoso andaluz y "las perspectivas son enormes".
Respecto a Rusia, Saldaña ha precisado que las empresas andaluzas del brandy se benefician de un crecimiento "muy importante" allí, aunque las cifras son aún pequeñas, alrededor de 150.000 botellas.
En general, los mercados europeos tradicionales consumidores ofrecen perspectivas de ventas "no excesivamente halagüeñas" ante un "retraimiento" general del consumo, aunque ofrece algunas sorpresas: en tiempos de crisis, los productos de lujo cobran protagonismo.
En Alemania e Italia tienen sus mercados principales, donde ganan peso las importaciones de los soleras "reservas" y "grandes reservas", más caros, mientras que se resienten los "soleras", la categoría estándar y que concentra la mayor parte de los volúmenes.
En España, Saldaña ha explicado que las bodegas aprecian una caída del consumo en hostelería frente a un repunte de las compras en supermercados y tiendas especializadas porque el brandy se toma ahora más en hogares y reuniones gastronómicas entre amigos.
La crisis influye en los hábitos de consumo del brandy, aunque también hay otras variables que frena la actividad: conductores que ya no beben o que están "designados" para llevar el coche durante salidas por miedo a perder puntos del carné de conducir, menos visitas a la hostelería por la ley antitabaco o jóvenes que no conocen el brandy y prefieren otras espirituosas -ginebra, ron o whisky- EFEAGRO.
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