La Tonta, la Lista, la Francesa y la de Santa Clara son las tradicionales
Rosquillas de todos los gustos y colores conquistan a San Isidro
Rosquillas de San Isidro. Imagen: Efeagro / Sara Gómez Armas
La Tonta" -la clásica rosquilla seca-; "la Lista", a la que se añade una cobertura de azúcar glas y limón; "la Francesa", con almendras y canela; y la de "Santa Clara", rellena de merengue seco y un toque de vainilla, conforman el tradicional cuarteto de las rosquillas del Santo.
Sin embargo, año tras año aparecen nuevas versiones de este dulce con sabor a fresa, limón o chocolate y que compiten con las opciones más clásicas en el objetivo de encandilar a los madrileños en sus fiestas patronales del 15 de mayo.
"Los pasteleros no dejamos de inventarnos productos nuevos cada año para vender, pero la opción tradicional de las rosquillas del Santo siempre tiene su público", ha asegurado a Efeagro el maestro pastelero de Nunos, José Fernández.
Nuevos sabores
Para respetar la tradición, los pasteleros se ciñen a la receta clásica de las rosquillas del Santo, mientras que los "galos" fritos del 2 de mayo y las rosquillas de "Alcalá" se abren hueco en las fiestas de San Isidro bajo originales propuestas que se consiguen al bañarlas con una "glasa" (un jarabe de azúcar) de fresa, limón, café o yogur.
"La novedad de este año es una rosquilla de Alcalá de hojaldre de chocolate y bañada con una glasa de yogur, que está gustando mucho", cuenta Fernández.
Las rosquillas de Alcalá, elaboradas con un hojaldre de mantequilla y bañadas con un almíbar de yema, son la opción más jugosa; mientras que los galos son una rosquilla frita que, aunque tradicionalmente conmemoraban los fusilamientos del 2 de mayo, ahora prolongan su vigencia hasta las fiestas de San Isidro por la proximidad de la fecha.
Para Fernández, todas las rosquillas tienen su público y se venden todas por igual, por lo que la opción de compra más habitual es el surtido de rosquillas de San Isidro en el que todas tienen cabida porque "a todos nos gusta probar y comparar".
Caída en las ventas
Según las previsiones de la Conferencia Española de Empresarios de Pastelería, las ventas de rosquillas de San Isidro caerán este año alrededor de un 10 % -después del descenso del 5 % del año pasado- aunque las operaciones de compra serán las mismas que otros años.
Esto significa que "los habituales no van a renunciar a las rosquillas por San Isidro este año, pero si antes compraban un kilo, ahora comprarán medio", ha precisado a Efeagro el presidente del gremio, Salvador Santos.
Según Santos, la caída pronosticada en las ventas de rosquillas "va en la línea" con lo ocurrido durante este año en días señalados para el consumo de dulces como Reyes, San Valentín o Pascua, fechas en las que las pastelerías ingresaron menos que en otros años con "la crisis como única posible explicación".
Sin embargo, el portavoz del gremio de los pasteleros admite que dentro de la caída generalizada de las ventas que afecta al sector de la alimentación, la repostería aguanta con cierta fortaleza.
Será porque a nadie le amarga un dulce.
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