Daniel Gustafson VICE DIRECTOR GENERAL DE LA FAO

“No necesitamos OGM para garantizar la producción alimentaria del planeta”

Las necesidades de la producción alimentaria mundial del futuro pueden obtenerse sin los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), asegura en entrevista con EURACTIV, socio de EFE, Daniel Gustafson, vice-Director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Daniel Gustafson, vice-Director general de la FAO. (Foto: Flicker/FAO)

En entrevista reciente con el portal europeo multilingüe, el funcionario de la FAO explicó, entre otros asuntos, que en opinión de esa organización de la ONU con sede en Roma, sería necesario potenciar la cooperación con la Unión Europea (UE), especialmente tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo contra el cambio climático de París.

También aseguró que una de las maneras de potenciar la “resiliencia” -o resistencia- del sector agrícola de la UE pasa por fomentar la biodiversidad, al tiempo que la “agro-ecología” tendría que formar parte de una estrategia agrícola de largo plazo, según sostuvo el experto.

Hay en estos momentos establecido un Diálogo Estratégico UE-FAO de cara a fomentar la cooperación futura. ¿Cuáles son los resultados preliminares de esa colaboración, y que expectativas tiene?

Muchas de nuestras contribuciones más duraderas en el tiempo proceden de la cooperación con la UE. Por ejemplo, la colaboración bilateral sobre seguridad alimentaria e información nutricional en momentos de crisis lleva mucho tiempo en marcha. Pero ahora nos gustaría acelerar esa cooperación. Es especialmente importante el hecho de que la UE reconoce a las organizaciones multilaterales. Aunque el contexto global para el multilateralismo no sea completamente propicio, sigue siendo necesario. ¿Cómo trabajar juntos como socios? Hay financiación de parte de la Comisión Europea para la FAO. La Comisión es nuestro mayor donante. No obstante, queremos focalizar el diálogo en aquellas áreas en las que nuestras agendas coinciden más.

El cambio climático y la gestión de los recursos naturales es un área enorme de trabajo, en la cual los socios de la UE, y los miembros de la FAO (la UE como tal es miembro de la FAO), se han comprometido en París en temas, por ejemplo, como la pesca ilegal y no regulada, protección de los bosques, degradación del suelo… Los países (de la comunidad global) necesitan mucha ayuda para poder entender cómo implementar esos compromisos. Eso supone muchísimo trabajo técnico.

Para poder atajar mejor las crisis alimentarias son esenciales la información y el análisis.

Este asunto ha sido subrayado en numerosas ocasiones por los analistas. En un informe (de la FAO) que se publicó a principios de este año, se trató de ello. Intentamos analizar parámetros como: ¿cuántos países han declarado una hambruna, qué significa eso, qué efectos nocivos tiene…? Esa metodología se ha utilizado durante mucho tiempo, pero ahora necesitamos datos de más calidad, mejor procesados.

África, uno de los continentes con más problemas de hambrunas. Foto: EFE ARCHIVO

África, uno de los continentes con más problemas de hambrunas. Foto: EFE ARCHIVO

En el tema de la nutrición y los sistemas alimentarios, cada país es un mundo. Hay problemas comunes como los (crecientes) niveles de obesidad, el aumento de las resistencias antimicrobianas, la malnutrición, y las maneras de reducir las pérdidas de alimentos en algunos lugares, a nivel de explotaciones agrícolas, y el tratamiento de los desechos alimentarios, sobre todo cuando se relacionan con el consumidor.

El plan de inversión externa (External Investment Plan, EIP) de la UE se focaliza en cómo apalancar su financiación para atraer al sector privado a la agricultura, y potenciar la seguridad alimentaria en los países en vías de desarrollo, además de en cómo contribuir a lograr esos objetivos. Tenemos oficinas, funcionarios especializados que ayudarán a reducir los trámites burocráticos. El objetivo es impulsar a los inversores privados a (invertir) en áreas en las cuales no lo están haciendo en la actualidad.

¿Qué países habría que priorizar y qué inversiones habría que hacer?

Hemos identificado en ese sentido algunos países, sobre todo en África y en Oriente Medio, pero si hablamos de qué inversiones habría que acometer, el listado es muy amplio. La UE quiere saber cómo apalancar recursos financieros para que el sector privado se anime a invertir en el sector agrícola y en seguridad alimentaria, y que eso les reporte beneficios. Por nuestra parte, estamos interesados en trabajar con gobiernos para optimizar cuestiones regulatorias que protegen a los agricultores utilizando, por ejemplo, directrices voluntarias sobre propiedad de la tierra, inversiones agrícolas responsables y otras cuestiones que protegen los derechos de las (comunidades autóctonas), y los derechos de los agricultores.

Un agricultor en su explotación. Foto: Magrama

Un agricultor en su explotación. Foto: Magrama

Podría hacerse a pequeña o a mediana escala. Creo que los grandes (propietarios agrícolas y ganaderos) no necesitan nuestra ayuda. Nos focalizamos sobre todo en los (agricultores y explotaciones) pequeñas y medianas, ahí se centran nuestras acciones para impulsarles a invertir más.

En relación con la postura de la Administración Trump sobre el acuerdo de París, ¿cree que ahora más que nunca es necesaria una mayor cooperación con la UE?

Desde luego. Es mucho más necesaria. Pero no sólo por la posición de Estados Unidos, sino por el valor intrínseco que supone trabajar juntos en torno a cuestiones globales. Hace unos años no nos habríamos imaginado que esto tendría tanta importancia como ahora. Trabajar en un contexto multilateral en objetivos compartidos en donde cada país traza su propio camino en cuestiones globales es justamente lo que estamos haciendo todos juntos.

La aplicación aérea de fitosanitarios con drone una opción de futuro. EFE/Belén Delgado

Drones agrícolas aún tienen que calar en el pequeño productor, según expertos EFE/Belén Delgado

La introducción de las nuevas tecnologías en la agricultura crece a ritmo veloz en todo el mundo. El debate en torno a la agricultura de precisión acaba de lanzarse en Europa, sobre todo en relación con la reforma de la PAC más allá de 2020. ¿Cree la FAO que la agricultura “4.0” podría hacer más “resilientes” (resistentes ante las adversidades) a los agricultores de la UE?

La agricultura es la ciencia de lo local. Y lo que funciona en determinado terreno, difiere de lo que funciona en otro. Muchos de los agricultores con los cuales trabajamos tienen explotaciones muy pequeñas. En el control de pestes y enfermedades tienes que conocer muy bien el terreno donde pisas. Cuanto más comprendas lo que está sucediendo en el entorno a escala local, mucho mejor. Esa es la clave de la agricultura sostenible, en especial para los pequeños agricultores.

Fertilizar aquí, no fertilizar allí…Es, de hecho, el mismo concepto de la agricultura de precisión, a excepción de una agricultura más extensiva. Antes, el debate se centraba en grandes extensiones de terreno y en una aplicación única para fertilizantes o pesticidas, lo que causaba degradación del suelo. Se necesitan muchos más datos y más conocimiento. Lo que hemos venido aplicando a los pequeños agricultores en los países en vías de desarrollo puede aplicarse, si lo haces de una manera rentable, a escala mucho mayor. Globalmente, la agricultura de precisión supone -de hecho- una aplicación de la tecnología punta a lo que hemos venido defendiendo antes. Pero la agricultura digital debería ser algo accesible también para los pequeños agricultores, al alcance de todos.

¿Existe la percepción de que el tema de la “resiliencia” para los agricultores es clave, algo global?

Sí. En especial con la resiliencia relacionada con el cambio climático: el ser capaz de afrontar crisis (climáticas), fenómenos meteorológicos extremos, los bajos precios, la capacidad de los agricultores de salir adelante con su negocio, cómo el sistema permite a las familias (de agricultores), crecer y reducir el riesgo de quiebra (económica)…todo eso es la “resiliencia”. ¿Cómo hacemos que las familias sean más resistentes a un entorno que cambia tan rápido? Es un reto enorme.

¿Qué lecciones podrían dar los agricultores de los países en vías de desarrollo a los agricultores de la UE?

Una de las lecciones que podríamos aprender del exterior es la diversificación, incluida en cuestión de agrobiodiversidad. La biodiversidad agrícola es una manera de aumentar tu resiliencia, y eso, sin dudas, también se podría aplicar en Europa. Otro sector clave es la manera cómo las comunidades trabajan juntas, en cuestión de apoyo de los miembros a la comunidad en un mal año (de cosechas). Hay muchos enfoques similares que podrían contribuir a forjar una mayor resistencia ante las adversidades. Tienes que estar preparado, y contar con un grado de diversidad que te permita no tener que prescindir de toda tu producción.

¿Deberían las prácticas agro-ecológicas y una producción más diversificada formar parte de la futura agricultura de la UE y de la nueva PAC?

No quiero comentar en detalle el tema de la PAC, pero tiene que formar parte de una estrategia agrícola a largo plazo que funcione. El reto de cómo alimentar al mundo a largo plazo, en relación con el imparable aumento de la población global, está en el centro de todos los debates.

¿Cuál es la posición de la FAO en este asunto, cree que la seguridad alimentaria está vinculada con otros grandes retos de futuro, como las migraciones, la seguridad o el clima?

Si se observa la producción alimentaria total del planeta, se comprueba que es enorme: es cuestión de acceso. ¿Quién tiene acceso a alimentos nutritivos y seguros de manera constante?

Pero es diferente si se mira al tema de la producción: tienes que observar a los hogares, tienes que poner la vista en los países, y -sin dudas- la producción alimentaria tiene que crecer entre ahora y 2050, y más allá. No vemos obstáculo a ello. Hace 40 años no nos habríamos imaginado que el nivel de productividad se hubiese incrementado como lo ha hecho hasta ahora.

El problema no pasa, necesariamente, por imitar eso, pero ¿podemos seguir con incrementos sostenibles de la producción, teniendo en cuenta el cambio climático, la degradación del suelo, y el aumento de la población? Desde el punto de vista de la FAO, podemos hacerlo, pero necesitamos trabajar duro. Hay que invertir en muchas cosas, tienen que invertir tanto los agricultores como las empresas. Se necesita investigación, infraestructura, inversión. Pero hay muchos riesgos. Si miramos a las crisis alimentarias, los países con las crisis más graves en ese sentido en estos momentos están en conflicto: Nigeria, Sudán del Sur, Yemen, Siria…todos ellos están en el radar.

¿Qué piensa de organizaciones filantrópicas como la Fundación Gates, la cual opina que los OGM son necesarios para garantizar la seguridad alimentaria?

Tienes que verlo de dos formas. Puedes seguramente cumplir con las exigencias de producción alimentaria sin OGMs, puede lograrse sin ellos. Sin embargo, no queremos eliminar los beneficios que pueden aportar, en sentido amplio, las biotecnologías.

Los OGM son un asunto especialmente espinoso. La FAO no ha abordado de lleno el asunto, aunque hemos dicho que queremos apoyar a los países para que tomen las mejores decisiones en cuestión normativa. El tema que permanece un tanto velado en este debate es cuando se aborda el asunto de los agricultores pobres que necesitan mejorar su productividad, y la mayoría de los cuales no está utilizando variantes mejoradas de semillas. Utilizan híbridos obtenidos a partir de la polinización controlada (o abierta). Podría ser porque son muy caras. En todo caso, no hay una buena red de distribución, entre otros problemas. Por ello hay muchas cosas que todavía podrían hacerse por esos agricultores (para ayudarles) a aumentar sus niveles de producción antes de recurrir a los OGMs. A pesar de ello, estamos (en la FAO) abiertos a las biotecnologías.

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